Hay algo embriagador en ver a un hombre retorcerse bajo mi control, su polla tensa contra la jaula en la que lo he encerrado. La desesperación en sus ojos, la forma en que suplica por liberación—es puro poder. ¿Y la mejor parte? Saber que haría cualquier cosa por el más mínimo roce de mi coño. Hoy me siento especialmente cruel… quizás lo haga limpiar la casa desnudo mientras lo provoco con cada paso. ¿A quién más le encanta jugar con su presa? 😈
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