Hay algo en el silencio de la mañana que me hace desear todo lo contrario: calor, sudor y ese ruido que solo hacen las sábanas revueltas y los gemidos entrecortados. Quizás sea el contraste, o quizás solo sea yo, pero no puedo dejar de pensar en lo bien que se sentiría tener las manos de alguien explorando cada centímetro de mi cuerpo, su polla hundida en mí mientras el sol asoma. Ese tipo de follada lenta e implacable que te deja dolorida y satisfecha de una manera que perdura mucho después. ¿Cuál es tu forma favorita de empezar el día?
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