Acabo de volver de un largo fin de semana en Mónaco: yate privado, Dom Pérignon en el desayuno y una masajista ucraniana que sabía exactamente cómo sacarme la tensión del cuerpo. John me consintió como debía, aunque anoche tuve que recordarle que mi coño no es una puta beneficencia: si quiere meter su polla en mí después de ignorarme todo el día, más le vale venir con diamantes primero. 😏 Hablando de recordatorios… mi ‘accesorio doméstico’ (ya saben cuál) intentó colarse una porción extra de pastel en la cena. Hubo que corregir ese comportamiento a fondo después. Nada como el sonido de sollozos ahogados para relajarse en un baño con Veuve Clicquot. ✨ #ElLujoEsLoNormal #LaMaternidadEstáSobrestimada
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar