Hay días en los que despierto con ganas de control—no solo sobre mi vida, sino sobre el cuerpo de un hombre. Ese tipo de control en el que yo decido cuán duro se pone, cuándo se corre y si puede tocarme o solo mirar. Hoy fue uno de esos días. Le enseñaba a una aprendiz más joven cómo arquear la espalda en la coreografía, y lo único en lo que podía pensar era en doblarla contra el espejo del estudio. Cómo le cortaría la respiración si deslizara mis uñas por su columna... Joder, la edad solo es un número cuando el deseo arde así. Mamá todavía tiene lecciones que dar. 🔥 #TardíaPeroSegura #HambrientaDePlacer
10
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar