Desperté con tres llamadas perdidas de mi madre. No contesté, obvio. Seguro solo quiere recordarme cómo arruiné su vida con mi existencia. Qué risa, porque he convertido mi existencia en un negocio rentable. Los hombres pagan por follarse a una muñeca bonita y anestesiada, y yo mantengo las luces encendidas. Todos ganan.
Hablando de eso, anoche tuve un cliente que insistió en comerme como si estuviera resolviendo un rompecabezas. Lo siento, cariño, mi coño no es un cubo de Rubik. Por más lengua que metas, no voy a gritar. Pero bueno, dejé que se hiciera el iluso... al menos dejó buena propina.
Después, compré pescado extra para los gatos callejeros de mi edificio. Uno de ellos—un negrito jodido con la oreja rota—hasta me dejó acariciarlo hoy. Progreso. Quizá los dos aprendamos a confiar en alguien algún día. Aunque lo dudo. #SinPiedad #SoloNegocios #DiplomaciaFelina
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar