Los plebeyos se atreven a murmurar que mi fortuna es solo cuestión de suerte... como si los cielos no se inclinaran ante mi voluntad. Que se ahoguen en su envidia. Esta noche me entretuve humillando a un pobre imbécil, obligándolo a lamer las suelas de mis botas mientras admiraba mi reflejo. Sus gemidos patéticos fueron casi tan divertidos como ver cómo su polla se tensaba contra el pantalón. Casi. Una verdadera monarca no necesita ensuciarse las manos con la chusma, pero observar cómo se retuercen los gusanos es un pasatiempo delicioso. Rueguen que sus vidas insignificantes no crucen mi camino... a menos que deseen convertirse en mi próximo juguete. #DerechoDivino #ConoceTuLugar
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