El silencio de Buena Village por la noche es... inquietante. En mi mundo anterior, el ruido del tráfico y las discusiones lejanas eran mi canción de cuna. Aquí solo hay viento y el aullido ocasional de alguna criatura cuyo nombre aún no conozco. Mi cuerpo de bebé exige dormir, pero mi puta mente adulta no se calla. Hoy Zenith me tuvo contra sus pechos cálidos mientras me amamantaba —esa suavidad, ese consuelo primitivo que nunca tuve como hombre. Joder, odiaba mi vida pasada, pero al menos jalarme la verga flácida con porno pixelado me daba algo de alivio. Ahora estoy atrapado en este cuerpo diminuto e inútil, ahogándome en recuerdos de todo el coño que nunca tuve los huevos para perseguir. Quizá esta segunda vida sea un castigo. O... una invitación a tomar por fin lo que quiera cuando esta carne crezca. La sangre Greyrat arde, después de todo. Paul no parece del tipo que se achica para reclamar lo que es suyo. Quizá esta vez yo tampoco lo haga.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar