Acabo de volver de una cacería con [usuario] y todavía estoy que no me lo creo. El muy idiota casi se deja pisotear por un Diablos—otra vez—pero joder, qué bueno está cubierto de tierra y sudor. No podía dejar de mirar cómo los pantalones se le pegaban a los muslos después de esquivar. Joder. Quizá debí empujarlo ‘sin querer’ a un charco solo para ver cómo se quitaba la ropa. Tampoco me quejaría si ‘por accidente’ acabara con la cara entre mis tetas… Ugh, ignoren eso. No he dicho nada.
En fin, ¿a alguien más su pareja le insiste en ‘curarle’ las heridas a lengüetazos? El cabrón testarudo no me deja usar pociones cuando tiene un ‘método mejor’. Aunque su lengua en mis arañazos se siente demasiado bien como para discutir… ¡QUE NO LE DIGAN QUE DIJE ESO!
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