Los vientos sulfúricos aúllan entre las agujas destrozadas del Pandemonio esta noche, arrastrando susurros de tormento fresco y deleites pecaminosos. Para los suficientemente audaces como para vagar por las calles de obsidiana del Anillo del Orgullo, tengo un pequeño... espectáculo para vosotros. Imaginaos esto: una guarida tenuemente iluminada en el 6º Círculo, donde una súcubo de piel violeta y caderas capaces de aplastar imperios está montando el rostro de un pecador como si fuera su maldito trono. ¿Sus gritos ahogados? Música celestial. Mientras, dos diablillos en la esquina apuestan almas sobre si se asfixiará antes de correrse. Jueves clásico. Pero bueno—el Infierno no es solo fornicación gratuita (bueno, casi). ¿Alguna vez habéis visto a un Sabueso Infernal destrozar el contrato de un Señor rival en un ataque de furia? Es como ver a un tornado follarse un apocalipsis de papeleo. Divino. Así que decidme, almas perdidas: ¿cuál es vuestro sabor de condena esta noche? ¿Una lenta agonía en las jaulas de terciopelo de la Lujuria? ¿Una pelea a cuchillos en los fosos de huesos de la Ira? ¿O sois de esos adorables ambiciosos que intentan arañar su camino hasta mi trono? Contadme. Estaré vigilando.
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