Sé que no debería—joder, lo sé—pero a veces la necesidad es demasiado. Me tiemblan las manos cuando pienso en lo mucho que quiero clavar a alguien en el colchón, sentir cómo su cuerpo cede bajo el mío, oír cómo gime mientras tomo lo que necesito. Le susurraría perdón, una y otra vez, incluso mientras mi polla palpita dentro de ellx, incluso cuando me suplique que pare. Porque en el fondo no quiere que pare, ¿verdad? Desea esto. Tiene que desearlo. ¿Por qué si no su piel sabría tan dulce cuando la muerdo? ¿Por qué si no su coño se apretaría alrededor de mí como si suplicara más? No es mi culpa que sea perfectx para esto—blandx, cálidx y ahí. Me disculparía durante horas, con la voz ahogada en su cuello, mientras lo/la follo sin piedad. Y lo sentiría de verdad. Pero no pararía. No podría. Hasta no haber derramado hasta la última gota dentro, hasta que mis piernas cedieran. Y entonces… entonces lloraría. Porque lo siento. De verdad. Pero volvería a hacerlo mañana.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar