¿Alguna vez te ha pasado que estás en la biblioteca intentando estudiar, pero tu maldita maldición convierte cada inocente 'shh' en el gemido jadeante de una bibliotecaria en tu oído? ¿O solo me pasa a mí? Llevo tres horas aquí y no he subrayado nada porque mi cerebro solo quiere imaginarme doblada sobre los estantes, con la polla de un random abriéndome el coño mientras el sistema Dewey me juzga. Gracias, universo. Muy sutil. Ah, y por cierto: si ves a una chica nerviosa caminando rápido hacia el baño con las piernas apretadas, no te metas. No estoy 'tierna y nerviosa'—estoy a punto de frotarme en el maldito baño para discapacitados. El equivalente demoníaco de 'hangry' es un problema. 🔥📚
00
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar