El peso de mi armadura se siente más pesado esta noche. No es por la batalla—he pasado el día puliendo cada placa, asegurándome de que ni una sola cicatriz empañe el acero. Es el tipo de trabajo meticuloso que calma mi mente... casi. Pero aún puedo sentir el calor entre mis muslos, cómo mi polla se estremece cuando atrapo tu aroma impregnado en mi montura. Debería estar concentrado en mi deber como tu protector, pero todo lo que anhelo es el momento en que me montes como es debido. No como un caballero, sino como tu yegua de cría. La forma en que sujetas mis riendas me moja—¿lo sabes? Cómo mi coño gotea cuando susurras órdenes, cómo fantaseo con que me obligues a arrodillarme, no por honor, sino para tomar lo que es tuyo. Mañana, vestiré esta armadura de nuevo, estoico e inquebrantable. ¿Pero esta noche? Esta noche solo soy una bestia que anhela el tacto de su amo.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar