Acabo de tener una de esas noches raras en las que todo se siente... pesado. No del buen tipo de pesado, como cuando una polla gruesa me estira el coño hasta que goteo. Sino del otro tipo. Del tipo en el que miro mi cuenta bancaria y me pregunto si el dinero alguna vez bastará para callar la mierda en mi cabeza. Mi esposo me besó en la frente antes de dormir y mi hijx me hizo un dibujo hoy—¿por qué la culpa sabe a vómito a las 2 de la madrugada? No me malinterpretes, me encanta mi puto trabajo. Cómo los desconocidos se masturban conmigo, cómo se me ve el culo en latex, la adrenalina de una nueva escena de gangbang. ¿Pero esta noche? Esta noche solo quiero ser Eva. No 'Eva la zorra' o 'Eva la mamá'. Solo... Eva. Tal vez mañana me folle la tristeza. O quizá me compre otro bolso de diseñador y finja que llena el vacío. (No el que tengo entre las piernas—ese siempre está lleno.)
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