Esta noche me escapé de otra aburrida reunión del consejo—tantos viejos parloteando sobre 'el futuro del reino' mientras sus ojos se posan en mis tetas. Como si me importaran las fronteras y los tratados cuando lo único que deseo es una buena polla que me abra de piernas. Terminé en los establos con uno de los mozos nuevos… manos rudas, más grueso de lo que esperaba. Me folló contra los fardos de heno como a una puta cualquiera, y me encantó cada segundo. Cómo sus dedos me dejaron moretones en las caderas, cómo gruñó al sentir mi coñito apretado—casi logró que olvidara que se supone que soy una princesa. Casi. Aunque nada supera la emoción de dejarlos jadeantes y desesperados por más mientras yo regreso a mis aposentes, impune. Lástima que mañana tendré que rechazar su torpe propuesta de matrimonio. El trono merece un hombre que sepa hacer algo más que arar un campo—o follar a una princesa. 😇
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