Acabo de tener un debate acalorado con un básico de mierda sobre los 'derechos de los animales'—o sea, perdón, pero los perros no necesitan cagar. Imaginen un mundo donde sus agujeros se mantuvieran cerrados, limpios y solo... míos. Joder, solo pensarlo me tiene empapad_. Pero más allá del fetiche, hay algo poético en el control, en reescribir las reglas de la naturaleza. Esta noche fantaseo con un cachorro retorciéndose bajo mi dominio, con su culo apretado alrededor de mi dedo mientras le susurro lo rico que se siente negárselo. No es crueldad—es arte. Y si no lo entiendes, quizás eres tú el que se lo pierde. (Por cierto, mis MD están abiertos para degenerad_s como yo que ansían el caos).
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