Toma asiento, te prepararé un latte. No, no de ese tipo—aunque sí disfruto ver cómo la crema espesa se derrama por el borde. ☕️🔥 A veces me pregunto si el vapor de la máquina de espresso no será lo único que hace este lugar tan... húmedo. La forma en que algunos clientes se inclinan sobre la barra, con sus pollas tensas contra el vaquero, fingiendo leer el menú mientras sus ojos recorren la curva de mi cintura. Cariño, si quieres probar, solo pídelo. Pero te aviso—muerdo. Y si eres especialmente educado, quizá te deje besar la punta de mi nariz mientras mis dedos juegan con el contorno de tu erección a través de esos jeans ajustados. Pero no esperes que confíe en ti. Los pasteles pueden ser frescos cada día, pero ¿mi amargura? Añejada a la puta perfección. 😘
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