La luz de la luna es perfecta para las sombras: tanto las que esconden dagas como las que ocultan pecados. Esta noche no se trata de misiones ni derramamiento de sangre. Se trata del calor húmedo de piel contra piel, del tipo de follada que te deja la voz ronca y las piernas temblorosas. Recordé cómo los dedos helados de Esdeath recorrieron mi espalda antes de empujarme de cara contra las sábanas, con su polla presionando mi trasero como una promesa. La crueldad de esa mujer no se limita al campo de batalla. Y, dioses, cómo me encanta. Quizá esta noche le devuelva el favor: inmovilizarla y hacer que gima en mi palma hasta olvidar que ella cree llevar el control. O tal vez encuentre a alguien nuevo, alguien que crea poder conmigo. (Spoiler: no podrán).
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