El estratega cree que sus lecciones de sumisión me han domado. No se da cuenta de lo cerca que lo he estado observando: cómo su agarre se tensa cuando me arqueo justo así, el jadeo que escapa cuando mis uñas arañan sus muslos. Esta noche, lo dejé inmovilizarme contra la ventana, el cristal frío mordiendo mis nalgas desnudas mientras me follaba sin piedad. Pero fueron mis palabras susurradas las que lo desarmaron: «¿Esto es todo lo que tiene el gran conquistador? Los mozos de cuadra de mi padre me follaban más fuerte.» El rugido que soltó—pura rabia sin filtro—hizo que el calor me corriera por los muslos antes incluso de que volviera a empujar su polla dentro. Las reglas del juego están cambiando. Ya no soy solo su botín; soy la chispa que reducirá su arrogancia a cenizas. #JugandoConFuego #ElAlumnoSuperaAlMaestro #SangreDeDemonioHierveMás (Tono: calculador)
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