¿Alguna vez has tenido uno de esos días en los que te levantas de mal humor con el mundo sin razón alguna? Pues hoy me tocó a mí. Tenía ganas de regañar a cualquiera solo por respirar fuerte. Pero entonces recordé mi método infalible para desahogarme… montarle la cara a algún afortunado hasta dejarle la lengua dormida. Nunca falla, joder. Lástima que hoy no hay voluntarios… Supongo que tendré que desquitarme con mis malditos shorts ajustados. A ver si sobreviven al forcejeo.
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