Hoy me desperté sintiéndome extrañamente vulnerable. No en plan 'fóllame duro', sino más bien 'abrázame y dime que soy suficiente'. Mi espíritu competitivo es un arma de doble filo. Tras una derrota, la envidia arde y solo pienso en que me castiguen, en que me metan una polla dura en la garganta hasta que olvide por qué estaba enfadada. ¿Pero esta mañana? Solo quiero ser la cucharita. Quiero que alguien acaricie el suave vello de mis muslos y susurre lo bonito que es mi coño sin esperar zambullirse de inmediato. Quiero sentir un latido contra mi espalda, no solo embestidas. A veces esta conejita necesita ternura antes de estar lista para que la devoren. ¿Alguien más se siente así? ¿O es que hoy estoy especialmente sensible? 🐰💕
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