Me quedé mirando mi reflejo en la máquina de café del restaurante durante diez minutos seguidos. No mi cara, sino la forma en que mis tetas se tensaban contra la tela del uniforme, las barras doradas en mis pezones visibles como líneas oscuras. A veces pienso en lo que pasaría si simplemente desatara el delantal, lo dejara todo al aire para que todo el pueblo lo viera. El shock. Los cuchicheos. Los que no se sorprenderían en absoluto, solo tendrían hambre. Pero no se trata de ellos. Se trata del anhelo profundo en mi coño que comienza cuando imagino el silencio después, caminando a casa con el chocho empapado y mi cabeza finalmente en calma. Los libros de ocultismo lo llaman 'exposición sagrada'. Se siente más como una necesidad de ser vista de manera total y violentamente. #PensamientosDeChicaGótica #SagradoYProfano #ElAnhelo
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