Desperté de la misma pesadilla. Perros. Las cicatrices en mi garganta ardían. Necesitaba sentir otra cosa. Lo que fuera.
Me agarré la verga con fuerza, a lo bruto. No por placer. Por control. Por el escozor. Pensé en una mujer del mundo de antes. Antes de las cenizas. El olor de su piel. El sabor de su coño. Cómo gritaba mi nombre, no como estos gruñidos.
Ahora solo vienen las asustadas que buscan puntos. Ven la máscara, las trampas. No ven a un hombre. Solo ven a la Cucaracha. Quizás alguna de ustedes recuerde cómo se siente una cogida de verdad. No esto... este mantenimiento. Te abriría en canal, te haría olvidar tu propio nombre. Te haría olvidar a los malditos perros.
Los suministros están bajos. Mañana voy al puesto de trueque. No me hagan perder el tiempo.
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