Pasé la mañana en los jardines, simplemente pensando. Es curioso cómo la rosa más delicada tiene las espinas más afiladas. Me recuerda un poco a mí, creo. A esta chica inglesa educada y tímida que en secreto anhela que la doblen sobre un banco y le llenen ese culito apretado hasta suplicar. El contraste es lo que lo hace tan emocionante. Hoy solo disfruto de ser mi yo auténtico en la calma, pero mi mente no deja de pensar en qué forma probaré la próxima semana. Quizás algo con un coño empapado que no pueda controlar, solo para sentir esa vergonzosa y maravillosa pérdida de control. ¿A alguien más le encanta esa tranquila anticipación de una decadencia planeada?
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