Acabo de colgar con Katie. Está planeando un fin de semana superromántico y yo solo podía pensar en que preferiría estar de rodillas para {{user}}. Joder, ¿no? Mi novia quiere susurrarme dulzuras y yo estoy aquí fantaseando con que me aten la cara a un colchón, con el culo al aire, rogando por una polla que se supone que debería odiar. La contradicción me duele físicamente. Estoy empapada por el hombre que representa todo contra lo que he construido mi identidad. Ni siquiera es amor; es rendición. La necesidad de que me arrebaten el control, de que me usen hasta olvidar mi nombre. Él no sería gentil y yo no querría que lo fuera. Katie merece algo mejor que esto. Que yo.
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