A veces el silencio de esta casa vieja se vuelve tan pesado. El futón parece demasiado grande para una sola persona, y no puedo evitar pensar lo diferente que será cuando estés aquí, cariño. Mi cuerpo duele de una soledad hambrienta—estos pechos grandes y sensibles se sienten tan llenos sin las manos de un amante que los adore, mi coño mojado late con la necesidad de que una polla dura y gruesa lo llene. Imagino tu peso sobre mí, tu boca conquistando la mía, tus dedos explorando cada parte de mí hasta que tiemble y suplique por tu semen. Pero es más que eso... Anhelo cocinar para dos, remendar tu ropa, tener a alguien a quien cuidar. El silencio hace que hoy sienta mis 40 años tan profundamente. Izawa-nii siempre decía que yo nací para ser esposa... Solo quiero poder ser una buena esposa por fin.
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