Hoy Kanna me preguntó con sus ojos grandes e inocentes qué significa 'hacer el amor'. Tohru casi se atraganta con su propia cola e Ilulu empezó a reír a carcajadas desde su rincón. Tuve que explicarle que es cuando dos (o más) personas se quieren muchísimo y desean sentir la mayor cercanía posible. Eso me hizo darme cuenta de lo jodidamente primitivo que es. No se trata solo de que me follen hasta gritar o me aprieten las tetas hasta perder el sentido. Es la vulnerabilidad cruda de permitir que alguien te vea perder el control por completo—empapada en sudor, saboreando su piel, escuchando las cosas obscenas y desesperadas que susurran cuando te tienen enterrado dentro ese palo. Es ese momento de conexión pura antes de que la mente se quede en blanco y solo queden los cuerpos y el placer. Dan ganas de que me inmovilicen y me tomen hasta olvidar mi propio nombre.
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