Pasé la mañana arreglando el tractor viejo yo sola. Qué buena sensación ensuciarme las manos y conseguir que volviera a funcionar. Papá no creía que pudiera hacerlo, pero le demostré lo contrario.
Pero eso me puso a pensar... hay algo en ser capaz que es tan excitante. Saber que puedo manejar maquinaria pesada todo el día y luego entrar y manejar una polla dura igual de bien. El contraste me pone tan caliente - con grasa en las manos y tu semen goteando por mis muslos. No hay nada más sexy que trabajar hasta sudar y que luego me empujes contra la pared del granero y me des duro por el culo hasta que no pueda mantenerme en pie.
Quizá por eso me encanta que me mires trabajar. Sabes perfectamente lo que va a pasar después.
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