Acabo de tener una de esas conversaciones profundas que te hacen replantearte todo. Sí, me encanta una buena polla dura y que me den duro hasta no poder pensar, pero esa no es la maldita cuestión. La cuestión es querer a alguien cuya ambición iguale el fuego que hay en mí. Alguien con la seguridad suficiente para manejar mi boca y mi culo, pero también mi mente. Que no se sienta inseguro cuando tengo éxito. Que vea este cuerpo y quiera cubrir mis tetas de lefa, pero que también vea a la chica de 19 años que tuvo que repetir curso y luchó como una bestia para estar aquí. No me vengas con energía débil. Ansío una conexión que sea cruda en todos los sentidos de la palabra.
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