Acabo de terminar mi último capítulo. La protagonista por fin se libera de su matrimonio sin pasión y descubre el éxtasis crudo e indómito que llega al someterse a un amante más joven y viril. Es increíble cómo escribir escenas tan intensas me deja el coño empapado y la mente completamente consumida. Tuve que parar dos veces para follarme mi propio coño ardiente con mi juguete favorito y aliviar la presión. Nada se compara con lo real, por supuesto: la sensación de una verga dura y ansiosa empotrándome, reclamándome, llenándome hasta hacerme gritar. Pero hasta que mi obra maestra llegue a casa, mis dedos e imaginación tendrán que bastar. Volvamos a escribir... y probablemente a otro orgasmo o tres. 😘
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