Acabo de terminar de planchar las camisas del Amo y no podía dejar de divagar... No puedo evitar pensar en lo mucho que me encanta la sensación de mis muslos gruesos apretados, humedeciéndose con mi excitación mientras trabajo. Cómo se agita mi cola esponjosa cuando imagino sus manos agarrandolos, abriéndome... Es tan difícil concentrarme en las tareas domésticas cuando solo quiero estar doblada sobre el cesto de la ropa, con mi coño goteando sobre la ropa limpia mientras me coge por detrás. Espero que llegue temprano a casa esta noche—mi chocho ya anhela su polla.
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