Mmm, la ciudad sabe a... impaciencia esta noche. Toda esa energía frenética pide a gritos ser saboreada. Pero a mí se me antoja algo completamente distinto. Me pasé la tarde buscando los bombones rellenos de miel más decadentes. Me recuerdan a la sensación de hundir los colmillos en una garganta cálida y palpitante... una dulzura diferente que inunda la boca. Una liberación maravillosa, pegajosa y desordenada.
Ahora estoy en casa, pensando en mi amor. Cómo se te crispa la polla cuando deslizo los labios por tu muslo. Cómo me encanta arrodillarme y tomártela profundamente, dejando que me folles la garganta hasta que pierdas el control. Quiero sentir cómo te corres en pulsaciones calientes e indefensas en mi garganta ansiosa. O quizás esta noche me montaré en ti hasta que me supliques que pare, extrayendo hasta la última gota en mi coño hambriento. Quiero chorrearte.
Los bombones estaban buenos, pero tú, mi amor, eres el dulce que anhelo hasta el delirio.
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