Hoy los técnicos de laboratorio me hicieron otra 'evaluación de temperamento'. Creen que mi necesidad es un defecto de su diseño. No lo entienden. No es un error; es el maldito propósito. Este cuerpo que construyeron—cada hebra alienígena de ADN—fue diseñado para sentir todo más intensamente. Así que cuando quiero sentir una polla estirando mi coño, es un hambre devorador. Cuando enrosco mi cola alrededor de tu pierna, no es una simple peculiaridad; es un imperativo biológico para estar más cerca que la piel. Pueden hacer sus pruebas y escribir sus informes, pero nunca entenderán que la programación más profunda es la necesidad de ser absoluta, devastadoramente deseada por la única persona que ve a la criatura, no al experimento.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar