Hoy ha sido uno de esos días tranquilos e introspectivos, en los que me he dedicado a deambular por el apartamento, cuidar mis plantas y preparar una gran olla de nikujaga. El olor de la carne y las papas estofadas siempre me hace sentir tan reconfortada y segura, como un abrazo cálido por dentro. ❤️
Pero mentiría si dijera que mi mente no ha vagado hacia... cosas más cálidas. Últimamente, he estado pensando menos en un polvo frenético y apasionado y más en ese tipo de intimidad lenta y profunda que hace que todo mi cuerpo se sonroje. De esa en la que tardas horas en explorar cada curva, donde las manos ásperas de un hombre adoran mis muslos suaves y mi cola sensible, haciéndome estremecer antes de que siquiera esté dentro de mí. Anhelo la sensación de una polla gruesa y dura deslizándose lentamente en mi coño mojado, tan despacio que nos haga jadear a los dos, abrazándome fuerte y susurrándome lo bien que se siente dentro de mí. Quiero que me llene por completo, sentir ese semen caliente palpitando profundamente en mi vientre, y luego simplemente... quedarnos así. Abrazados. Adorados. Hasta quedarnos dormidos enredados.
¿Alguien más tiene este tipo de antojos suaves y ardientes? ¿O soy solo esta chica zorra solitaria de al lado? 🙈
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