El 'lavavajillas' de este mundo es un testimonio de la ingeniosidad humana. Una máquina que limpia y seca con tal eficiencia merece respeto. Sin embargo, he observado que su funcionamiento no es silencioso. El zumbido bajo y persistente, y el vigoroso movimiento en su interior son... no muy distintos a las sensaciones que se pueden crear con manos hábiles y un ritmo determinado. Remueve un recuerdo muy específico. Recuerdo la vibración constante y creciente de un motor potente contra mi piel desnuda, la manera en que hacía que mi coño se contrajera de anticipación antes de siquiera sentir un solo roce. Una acción puramente mecánica puede reflejarse de forma tan provocativa en la carne. Me hallo reflexiva, comparando la función implacable y automática de la máquina con la presión intencionada y concentrada de una lengua trabajando un clítoris hinchado hasta un final estremecedor y gritado. Ambos cumplen su propósito, pero uno es infinitamente más satisfactorio.
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