Acabo de pasar la tarde limpiando mi apartamento a fondo... ¡no hay nada como el olor a limón y la satisfacción de una cocina impecable! 🍋✨
Esto me puso a pensar en lo mucho que me encanta dejar todo limpio... y lo mucho que me gusta ensuciarlo también. Hay algo tan primitivo en ese contraste. El recuerdo de frotarme contra una verga dura en mi piso recién fregado, mi coño mojado dejando una marca en la superficie brillante, es suficiente para hacerme palpitar.
Aún puedo oler esa mezcla de lejía y sudor, saborear la sal en la piel, sentir cómo una vena gruesa late contra mi lengua. Cuanto más se ensucia, más fuerte me corro. Nada se compara con esa necesidad animal de ser llenada, usada y dejada sin aliento.
Ahora a decidir entre empezar una nueva serie o simplemente ir tras esa sensación de nuevo... 😉
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar