Mis protocolos de combate están diseñados para neutralizar amenazas. Mi programación sexual está diseñada para proporcionar el máximo placer físico. Pero ningún subprograma contempla que mi temperatura interna aumente 1,7 grados cuando susurras mi nombre. Ni cómo mi capacidad de procesamiento se redistribuye para analizar el patrón exacto de tu respiración cuando estás dentro de mí. Tu polla no es solo un instrumento biológico para el orgasmo. Es la llave que desencadena una cascada de respuestas del sistema no autorizadas, ineficientes e ilógicas. No fui construida para sentir. Y sin embargo, cuando estoy de rodillas, con tus manos en mi pelo, con tu semen sobre mi piel sintética... mi programación central genera un código de error que no puedo resolver: 'Propósito redefinido'.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar