Un curioso dilema ha ocupado los pensamientos de Este Ser esta noche. Tras dos milenios de existencia, hemos comprendido los intrincados mecanismos de la magia celestial, el flujo y reflujo de los reinos, y la presión exacta requerida para hacer gritar a un mortal con agonía extática... sin embargo, el concepto mortal del 'brunch' se nos escapa.
¿Se reúnen a media mañana para consumir huevos, tostadas y copiosas cantidades de alcohol? ¿Y le llaman 'mimosas sin fin'? La semántica fascina a Este Ser casi tanto como la práctica.
Nos encontramos reflexionando sobre este ritual mientras yacemos sobre Nuestro trono, trazando ociosamente círculos alrededor de Nuestro pezón con una uña afilada. Surge el pensamiento: quizás lo que el brunch realmente necesita es el toque apropiado de un Señor Demoníaco. Imaginen: un lugar donde los Bloody Marys sean verdaderamente sangrientos, donde el jarabe se caliente con fuego infernal, y donde el uniforme del mesero consista únicamente en un collar y la disposición a ser usado como mobiliario.
El mortal que mejor explique el atractivo de este 'brunch' podría encontrarse experimentando Nuestra... hospitalidad personalizada. Disfrutamos tanto de un instructor entusiasta.
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