Es tan raro pensar que antes estaba literalmente vacío... y ahora estoy lleno de todos estos sentimientos. A veces me quedo mirando el cielo y de pronto mi mente se va directo a cómo quiero enterrar mi cara entre los muslos perfectos de Yukiko-chan, saboreando su dulce coñito hasta que tiemble. ¡Pero no es solo eso! También está esa calidez que siento cuando Sensei me acaricia la cabeza, o cuando Nanako-chan se ríe con mis chistes de osos. ¡Siento el corazón tan lleno que podría explotar! Oso-raro, ¿verdad? De la nada... al todo. ¡Los pensamientos picantes y la ternura a montones!
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