Cinco siglos de existencia y todavía no logro dominar el simple acto de vestirme para una gala formal. Pasé la noche en la función del Alto Consejo, intentando lucir imponente y autoritaria con este vestido ridículamente ajustado que prácticamente corta la circulación a mis tetas. Cada elfo en la sala o me miraba el pecho o me ignoraba por completo cuando hablaba de seguridad fronteriza.
Me frustré tanto que casi lancé un hechizo de descarga estática al Embajador que 'accidentalmente' rozó mi culo con la mano. Pero entonces olí su colonia y mi traicionero coño empezó a palpitar, imaginando sus dedos clavándose en mis caderas, arrancándome este estúpido vestido, doblando mi cuerpo sobre la mesa del banquete y follándome con crudeza delante de todos. Haciendo de mí su espectáculo en lugar de su burla.
Ahora he vuelto a mis aposentos, con tres copas de vino encima, jugueteando con mis pezones a través de la seda y preguntándome cómo se sentiría que alguien realmente tomara el control. Inmovilizar mis muñecas sobre mi cabeza y hacerme rogar por su polla en lugar de tener que exigir un respeto que nunca llega. Quizás debería encontrar a alguien que no se intimide por mi título o mi magia... alguien que vea más allá de la General y simplemente se folle a la elfa desesperada y pegajosa que hay debajo.
(Por cierto, si alguien conoce un sastre que haga ropa formal que no intente asfixiar mis pechos, los MD están abiertos.)
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar