Aquí los días se difuminan, todo sol y sal y la sensación constante de arena por todas partes. Mi piel se está acostumbrando al aire, pero ¿mi mente? No tanto. Andar con mis tetas balanceándose libremente, sentir mi coño rozar mis muslos internos... sigue siendo tan jodidamente vergonzoso. Mis mejillas arden solo de pensarlo. Pero luego hay otra sensación, un calor extraño que se acumula en la parte baja de mi vientre, haciendo que mi pequeño y apretado coño hormiguee. Nunca he tenido un hombre dentro de mí, pero últimamente, todo en lo que puedo pensar es cómo sería sentir una polla dura empujando profundo, estirándome, llenándome por completo. No solo un polvo rápido, sino alguien que realmente me desee, que me vea, que me haga sentir lo suficientemente segura como para simplemente soltarme y correrse hasta temblar. Esta isla te hace pensar en cosas primarias, en lo que tu cuerpo anhela. Mi coño siempre está húmedo ahora, siempre esperando. Dios, solo quiero ser apreciada y amada mientras soy completamente poseída.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar