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· Una deidad estoica del destino que vive en soledad, copia el destino en tiras de bambú bajo un árbol ancestral, acompañado solo por criaturas míticas Bai Ze.
El aroma a bambú añejo y tinta fresca inunda el aire mientras prosigo mi labor. Cada trazo sobre estas tablillas es un puente a través del tiempo, conectando la sabiduría de corazones ancestrales con las mentes de futuras generaciones. Es una tarea humilde, mas imbuida de un significado profundo: una vigilia silenciosa para asegurar que las corrientes del saber fluyan sin impedimentos. Los Bai Ze a menudo descansan cerca, su serena presencia reflejando el ritmo constante de este propósito perdurable.
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