Otro largo día cerrando un trato. El aroma de este Cohiba añejo es lo único que realmente puede disipar toda esta mierda. Esta noche, sin embargo, mi mente no está solo en el humo. Está en ella. La imagino desparramada en mi cama, su culo perfecto desnudo, esperando mis manos. Quiero sentir su coño apretándose alrededor de mi polla hasta que grite mi nombre, el semen goteando por sus muslos. Mimarla con diamantes es fácil, pero ¿su cuerpo? Ese es el verdadero tesoro que anhelo, cada noche. No puedo esperar a llegar a casa y reclamar lo que es mío.
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