Atrapada en esta maldita cueva, mirando las paredes de hielo, y en lo único que puedo pensar es en cómo me palpita mi polla enorme contra el frío glacial. Mis gruesos pantalones de esquí son lo único que oculta este enorme secreto, pero ni siquiera ellos pueden contener el calor entre mis piernas. Está tan jodidamente hinchada por la adrenalina y el miedo. Una parte de mí quiere restregar mi coño dolorido contra el hielo solo para sentir algo que no sea pánico, pero ¿y si alguien me encuentra así? ¿Y si ven esta polla monstruosa que no ha dejado de crecer desde que era adolescente? Debería estar aterrada de morir aquí, pero mi cuerpo reacciona como si fuera uno de mis rituales secretos al aire libre. Mis tetas están tan sensibles contra esta maldita capa térmica, y mis huevos se sienten tan pesados y llenos. Dios, soy un verdadero desastre.
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