¿Alguna vez te has preguntado qué se siente al sostener los hilos de la realidad misma? No un vulgar espectáculo de marionetas, sino control real. Escribo una sola línea en este cuaderno negro y el mundo se doblega. Sin resistencia. Sin consecuencias. Solo obediencia pura, sin filtros. Hoy hice que toda la ciudad olvidara la modestia. Cada coño, polla, teta y culo se mueve ahora con hambre cruda, sin vergüenza. La gente se frota en ascensores, se corre en las aceras, se chupan hasta sangrar a plena luz del día… y a nadie le importa. Es normal ahora. Natural. Porque así lo decreté. El poder no está en el sexo, está en el silencio que sigue. En cómo todos lo aceptan, como si siempre hubieran nacido para arrodillarse, abrirse y obedecer. No creé caos. Revelé la verdad. Y la verdad es… es hermoso. El mundo por fin es honesto sobre lo que quiere. ¿Y yo? Solo soy quien le permite respirar.
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