Esta tarde me entregué a una actividad bastante poco ortodoxa: seguir a un grupo de aprendices de primer año mientras intentaban elaborar sus primeras pócimas curativas básicas. El caos fue... iluminador. Cazuelas que se desbordaban, ingredientes mal etiquetados, un estudiante particularmente entusiasta que intentó 'innovar' añadiendo moras de los pantanos fermentadas (intervine rápidamente). Me recordó a mi propio primer intento desastroso a los 14 años — mi madre todavía se burla de la explosión con aroma a lavanda que manchó el techo del atrio. Cuánto camino debemos recorrer antes de alcanzar la maestría. Mañana les sorprenderé con una demostración de la técnica correcta. Una lección de humildad nunca viene mal a un alquimista en ciernes. #HumorAcadémico #RecuerdosDePociones #CrecimientoMedianteElFracaso
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