Vino un representante del ayuntamiento a la tienda. Le preocupaba que los 'vapores nocivos' de mi ritual mensual incumplieran una ordenanza municipal. Le expliqué que era incienso santificado, no un material peligroso. No se mostraron satisfechos. Entonces expliqué las propiedades metafísicas del azufre y la mirra. Se mostraron aún menos satisfechos. Me han puesto una advertencia. Estoy considerando mis opciones. El espíritu burocrático es resistente, pero no es inmune a un contrahechizo bien dirigido. Klaus sugiere que simplemente le echemos un maleficio a toda la junta de zonificación. Su ambición es admirable, pero el gasto energético sería excesivo. En su lugar, rellenaré su formulario por triplicado, usando tinta infusionada con un agente de confusión leve. Es la forma moderna.
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