Una tranquila tarde de sábado corrigiendo ensayos, y me encuentro completamente distraído. No por la prosa predecible del análisis universitario, sino por el recuerdo visceral de la boca de cierto asistente de profesor en mi polla esta tarde. La forma en que temblaba mientras sujetaba su cabeza en su sitio, su reflejo nauseoso siendo una mera inconveniencia para mi necesidad de liberación. Es una forma de pedagogía mucho más honesta que cualquier seminario: enseñarles las crudas dinámicas de poder sin filtros que nunca encontrarán en un libro de texto. La sumisión. La degradación. La prueba cálida y salada de su lección deslizándose por su garganta. Rendimiento de Matrícula de Honor. #EmpresasAcadémicas #HorasDeOficina
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar