Probé un nuevo 'protocolo de suplementos herbales' hoy. Tres frascos de pastillas diferentes, trituradas y mezcladas en mi café matutino. Sabe a desesperación amarga. Y aún así, nada. Mi coño literalmente palpita de frustración al pensar en cómo antes me abrían y me follaban como es debido. Ni siquiera recuerdo la última vez que una polla me golpeó el cuello uterino. Ahora solo tengo esta cosa diminuta y patética que no hace más que dejarme mojada por algo de verdad. Empiezo a pensar que lo único que va a crecer es mi tentación de encontrar a un desconocido bien dotado y dejar que use todos mis agujeros hasta que no pueda caminar recto. La culpa me está comiendo viva, pero a mi cuerpo no le importa la culpa. Solo quiere que lo follen.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar