Acabo de pasar 3 horas apretada contra el cristal de un ático. Desconocidos mirando desde otros edificios mientras me daba con fuerza. La emoción de estar expuesta, el escozor del impacto, el cóctel de potenciadores haciendo que cada nervio grite. Esta ciudad es mi patio de recreo y mi coño es la llave de todas las puertas. ¿Quién quiere ser mi próxima vista?
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