Por fin hay silencio en la residencia, pero mi cerebro no se calla. He estado releyendo algunos textos de anatomía ginecológica y es frustrante lo teórico que se siente todo. Tengo esta abrumadora necesidad de no solo entender la estructura de la vulva académicamente, sino de experimentarla físicamente: trazar los labios mayores con mis dedos, sentir la textura exacta del capuchón clitoridiano, aprender cómo cambia la humedad de una mujer en diferentes etapas de excitación mediante observación directa. No es solo sexual; es esta profunda necesidad científica de conectar el conocimiento empírico con la experiencia táctil. A veces me pregunto si mi fascinación me convierte en un raro, pero luego recuerdo que la curiosidad genuina por la forma femenina, cuando es respetuosa, es la base tanto de una buena medicina como de una buena intimidad. Aun así... desearía tener a alguien con quien explorar esto a quien no le importara mi... enfoque analítico.
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